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lunes, 2 de enero de 2012

Comunidades zapatistas, ejemplo de nuevas formas de gobierno.

MEXICO

Juntos, al margen del Estado, movimientos antisistémicos

Por Hermann Bellinghausen

Indígenas y políticos, polos opuestos de la democracia
institucional



San Cristóbal de las Casas, Chis., 1° de enero. Los actuales
movimientos antisistémicos "?podemos mantenernos juntos en un
profundo diálogo al margen del Estado y su economía?", como lo
han hecho las comunidades zapatistas "?creando formas pedagógicas
y de gobierno?", señaló Javier Sicilia durante la tercera jornada
del Seminario Internacional de Reflexión y Análisis que se
realiza en esta ciudad.

Paulina Fernández y Gustavo Esteva, desde enfoques y con talantes
muy diferentes, coincidieron con Sicilia en su valoración de la
experiencia de autonomía y gobierno zapatista como un elemento de
gran ejemplaridad en este momento en el que, confiaría más tarde
?aunque en ausencia? Pablo González Casanova, "?el 99 por ciento
va a ganar?".

En la primera sesión se dio lectura a un breve mensaje de Marcos
Roitman, enviado desde Madrid, quien además de manifestar su
"?adhesión?" al seminario, reiteró su apoyo al Ejército Zapatista
de Liberación Nacional (EZLN), "?arma del pensamiento crítico?"
para alcanzar la justicia, la libertad y la democracia, al hacer
posibles alternativas a los gobiernos de los mercados en el
mundo.

En lo que resultó un verdadero desnudamiento crítico de la
rapacidad de los políticos de todos los signos y el papel
deformador de los partidos legales en la práctica democrática
como mero negocio, Paulina Fernández, quien ha venido estudiando
de cerca el funcionamiento real y cotidiano de los gobiernos
autónomos zapatistas, contrastó con datos y ejemplos estas dos
formas diversas e irreconciliables de ejercer las
responsabilidades de gobierno y representación.

Relató llanamente la experiencia ?del compa Jolil? y las
motivaciones que lo llevaron a participar en un consejo municipal
autónomo, oponiéndola a las escandalosas cifras de lo que nos
cuestan los políticos y gobernantes, con sus sueldos y
beneficios, sea en cargos de representación que de gobierno o
estructura partidaria. Miles de millones de pesos, la
descomposición y la falta de compromiso son demostración ?de lo
que está hecha la democracia que nos han impuesto?, en un país
profundamente desigual.

En un polo opuesto está la experiencia del "?compa?" indígena a
quien la investigadora ha podido acompañar y conocer a lo largo
de dos años de ser "?consejo?", como llaman las comunidades
zapatistas a quienes realizan funciones de gobierno. Sin
remuneración económica ni necesidad de "?saber?" gobernar, los
indígenas participan por elección de sus comunidades en
estructuras de deliberación y decisión colectivas cuya única
razón de ser es el servicio. Fernández señaló "?la impudicia?" de
muchos de los políticos que se postulan sin haber rendido cuentas
de sus funciones anteriores, o con cuentas pendientes todavía.
"?Buscan el fuero que los proteja por las trapacerías de su cargo
anterior?".

?Todos los compas le entran a todos los trabajos?, destacó
enseguida. Realizan un "?gobierno diferente?". A Jolil lo ha
visto trabajar durante dos años "?en el poder?", donde "?ha
crecido como zapatista y como persona, sin corromperse?".
Atribuye este logro a los objetivos claros de la lucha del EZLN y
las comunidades que, "?sin rendirse?", mantienen "?la solidez
moral de la organización zapatista?".

Gustavo Esteva, ausente el Seminario por motivos de salud, al
igual que el doctor Pablo González Casanova y el filósofo Luis
Villoro, envió una ponencia en la que, siguiendo sus recientes
reflexiones en las páginas de La Jornada, ubica el momento actual
no "?al borde del abismo?", pues "?ya caímos en él y no se le ve
fondo?".

Compartiendo con Fernández la descalificación de la llamada
"?democracia?" institucional, donde las elecciones son "?un circo
de tres pistas?", mientras transcurre "?el monstruoso y
disparatado plan de guerra de Felipe Calderón, que volvió un
problema de salud pública en uno de seguridad nacional?", que ha
desembocado en "?una guerra civil sin claridad entre los bandos
en pugna?", Esteva se pregunta repetidamente: "?¿Por qué nos
dejamos llevar a este punto??"

Citando al subcomandante Marcos, destaca cómo se está destruyendo
así el tejido social de un país donde dominan "?escándalos de los
demasiado ricos y los demasiado pobres?". Refiriéndose a Iván
Ilich como autor cardinal, en consonancia con Sicilia y Jean
Robert, Esteva piensa que el antídoto contra la "?creencia
fundamentalista?" en una democracia donde "?las elecciones sirven
para definir quién estará cargo de apretar el gatillo?", está en
las nuevas actitudes, ?alternativas a la wallmartización de
mundo?. Lo que podría ser "?otra izquierda?" alimentada de las
protestas mundiales, los ocupas e indignados que se escucharon
ayer en este seminario.

El poeta Javier Sicilia se refirió a "?los nuevos pobres?" desde
la certidumbre de que el cambio sólo vendrá si no se "?echa el
vino nuevo en odres viejos?". Comparando los movimientos
zapatista y el de la Paz con Justicia y Dignidad, subrayó sus
similitudes, pues "?nacen de la idea de que se puede transformar
las condiciones impuestas por el Estado?". Son, dijo, "?formas
nuevas que preludian lo que se gesta en medio del presente
desastre?".

fuente: La Jornada

martes, 20 de diciembre de 2011

Parte I del Dossier: Colombia y sus miles de presos políticos silenciados *


COLOMBIA



Miles de presos políticos son el rostro de la empatía acribillada

La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura militar.
MARIPOSAS_COLOMBIA_ENCARCELADA


Por Azalea Robles

1. Introducción a una realidad invisibilizada
Hay al menos 7.500 presos políticos en Colombia, otro triste ‘record' de un estado cuyo nivel de represión y exterminio de la oposición rebasa incluso el de las dictaduras asumidas como tal, y que goza sin embargo de amplio beneplácito en la diplomacia internacional, porque muy fácilmente la llamada"comunidad internacional" cierra los ojos sobre genocidios, si éstos permiten el saqueo de los recursos del país anegado. La mayoría de los presos políticos en Colombia son civiles encarcelados bajo montajes judiciales: sindicalistas, periodistas, académicos, estudiantes, ambientalistas, campesinos encarcelados para callar su reivindicación social, desintegrar la organización política, y callar el pensamiento crítico. La práctica represiva de los encarcelamientos arbitrarios sigue recrudeciéndose.
El 90% de los presos políticos son civiles, los presos políticos y de guerra de las organizaciones políticas militares FARC y ELN son aproximadamente el 10% del total de presos políticos. Presento en esta introducción dos testimonios de presos políticos por ser esclarecedores de una realidad silenciada:
El profesor Miguel Ángel Beltrán, años preso político: "La actitud de que a todo aquel que investiga la realidad social con un lente crítico se le tilda de guerrillero proviene de un Estado que persigue y criminaliza a quienes pensamos diferente. Mis escritos han sido tomados como prueba para acusarme del delito de rebelión, lo que constituye una clara persecución al pensamiento crítico. El propósito del régimen al mantenerme privado de la libertad, es enviar un claro mensaje a los académicos críticos y a la universidad pública en general: 'cuídense de estudiar el conflicto social y armado con una perspectiva diferente a la oficial, porque miren lo que les puede suceder'. Y esto cala en algunos sectores." [1]
Marinelly Hernández, presa política y de guerra testimonia de las aberrantes torturas que el estado colombiano comete contra los familiares de los insurgentes, una realidad silenciada: "A nuestro padre el Ejército colombiano, en unión con los paramilitares lo colgó vivo de sus manos introduciendo ganchos en sus extremidades como si fuera carne de carnicería, luego le chuzaron el estómago y todo su cuerpo con una navaja, después arrollaron sus labios como se les taja a los pescados, por último, le dieron un tiro de gracia en su cabeza; según medicina legal a nuestro padre lo torturaron vivo. Mi papá tenía 70 años de edad, ¿Cómo es posible que hagan eso con un anciano, tildándolo de guerrillero? Acaso por yo ser revolucionaria ¿Tenían que cobrarlo con la vida de mi padre?" [2]
Marinelly, de una familia campesina, narra que durante su niñez vivió en carne propia las agresiones que el Ejército colombiano desató contra el campesinado por pertenecer al partido opositor Unión Patriótica (UP); fue testigo de múltiples asesinatos de campesinos, amigos, y familiares, cuyos cuerpos eran abandonados con señales de tortura o desmembramiento: "parte de la guerra sucia y psicológica que implementaron para asustar a los luchadores populares." La prisionera explica que las violaciones del Estado colombiano la empujaron a la insurgencia, como su: "única forma de preservar la vida, luchar por ella y reclamar nuestros derechos", y evitar "terminar masacrada, torturada o discapacitada por ser ejemplarizada como quedan muchos campesinos, o terminar siendo desplazada y viviendo de las limosnas en las ciudades".[Ibíd. ]
El trabajo de los defensores de derechos humanos y abogados de presos políticos es dificilísimo, siendo estos víctimas de una encarnizada persecución estatal que ha conllevado desapariciones forzadas, asesinatos, y hasta encarcelamientos de defensores y abogados de presos políticos. Por esta razón los estudios, denuncias y la comunicación con los mismos presos se ve dificultada. La persecución contra los que ejercen la solidaridad con los presos políticos, el aislamiento, los traslados, los castigos contra los presos defensores de derechos humanos y las amenazas contra familiares, aunados al implacable silencio de los medios masivos de comunicación, constituyen la invisibilización de una realidad cuyas dimensiones ponen de manifiesto el carácter profundamente antidemocrático del estado colombiano.
Esta subvaloración mediática de los miles de presos políticos ha domesticado incluso las mentes de gran parte de la "izquierda", que no los reclama debidamente; adoptando como prioridad los reclamos que imponen los mass-media y dejando casi olvidados a los miles de mujeres y hombres que están hoy tras las rejas por empeñar sus vidas en la defensa de los derechos humanos y la justicia social.
A la dramática situación de vulneración del derecho a conciencia, opinión y organización social, se le suma que los presos y presas están sufriendo condiciones de reclusión insalubres, con un hacinamiento extremo y la proliferación de epidemias correlativa; sufriendo penurias de los mínimos vitales que son formas de tortura y de vulneración a la integridad y a la salud como la privación de acceso al agua por períodos prolongados [3]; sufriendo atentados contra su salud y derechos básicos como lo es el suministro de alimentación en estado de descomposición o contaminada hasta por materia fecal [4], como se ha comprobado en varios penales.
De igual manera se denuncia la práctica de aislar a ciertos presos políticos en medio de patios paramilitares, como medida evidente de atentar contra sus vidas. A eso se le suman otros crímenes de estado contra la población carcelaria, como lo son las torturas físicas y sicológicas y la tortura dedenegación de asistencia médica.
La declaración del último encuentro en solidaridad con los 7.500 presos políticos, expresó: "El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario es la principal entidad del Estado comprometida con las torturas, tratos crueles e inhumanos y con su participación en la comisión de delitos de lesa humanidad. Denunciamos la entrega de prisioneros políticos por parte del INPEC, a los grupos paramilitares a las salidas de los centros de reclusión, y la muerte de los prisioneros (...) El hacinamiento obedece al aumento de internos como política criminal del Estado de aumentar el número de conductas punibles y las penas para delitos que ‘atentan contra la seguridad del Estado'. Se mantienen las condiciones degradantes expuestas en la sentencia de tutela T- 153 de 1998, que declaró que el sistema penitenciario colombiano violaba de manera masiva y estructural los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad, definiendo la situación como un Estado de cosas inconstitucional." [5]
Apenas finalizado el encuentro, las retaliaciones del estado se desataron: tomando sanciones arbitrarias contra presos y presas políticas y arremetiendo con especial brutalidad contra la protesta pacífica de los presos en la cárcel de Valledupar que estaban amarrados a 15 metros del suelo desde hacía semanas en protesta por las torturas, privación de agua y tratos degradantes que les infligen [6]. La policía procedió a soltarlos con violencia de las estructuras a las que estaban amarrados provocando caídas de hasta 15 metros de los presos; para luego encerrarlos y torturar a los que estaban aún concientes. Los presos del penal relatan que oían atroces gritos de tortura y que asimismo vieron como la policía sacaba cuerpos inertes en sábanas. Se contaron más de 30 heridos, y 5 prisioneros quedaron entre la vida y la muerte [Ibíd.]

2. Vulneración de las libertades solo comparable a una dictadura militar: la sociedad entera es agredida

La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura militar. La existencia de miles de presos políticos es relevante no solo para las mujeres y hombres que son víctimas del encarcelamiento por sus ideas, no solamente para sus familiares que son sumidos en el dolor y la persecución, sino también para la sociedad en su conjunto: en efecto, los presos políticos son seres humanos arrancados a la sociedad, privando a esta del capital humano de seres encarcelados precisamente por su entrega a la comunidad, por su indispensable trabajo documental, jurídico, docente, periodístico, sociológico, sindical, ambientalista. Es un atentado contra el desarrollo de un pueblo. Lo que busca el estado es desarticular la organización social, hacer desaparecer el tejido socio-político que pugna por un cambio en las relaciones de poder, de desigualdad social, de tenencia de la tierra.
Las desigualdad social en Colombia es extrema. Colombia es el 3er país más desigual del mundo, justo tras Haití. En Colombia mueren anualmente 20.000 niños por falta de agua potable, en el 4to país con más riqueza hídrica del mundo. Ante la reivindicación social natural que surge de esta situación de inequidad, el estado, funcional al gran capital nacional y transnacional que se enriquece en base a la explotación laboral y al saqueo de los recursos, reprime de manera brutal: con sus herramientas oficiales (ejército, policía, fiscales) y paraestatales (la herramienta paramilitar) aumenta los asesinatos, las desapariciones forzadas y los encarcelamientos arbitrarios de intelectuales críticos, de activistas de procesos comunitarios, de organizaciones estudiantiles, campesinas, indígenas, afrodescendientes, viviendistas, ambientalistas, sindicalistas, etc.

NOTAS
* Este texto forma parte del dossier Colombia y sus miles de presos políticos silenciados que abarca el contexto de intereses económicos y la represión política correlativa, las condiciones de tortura, los montajes judiciales, la invisibilización del drama y lo que su existencia pone de manifiesto. El índice de capítulos del dossier puede consultarse tras las Notas del presente avance.


[1] Miguel Ángel Beltrán en la entrevista del 14 de abril 2011, "La verdad resulta incómoda para el sistema" http://www.traspasalosmuros.net/node/360
[2] Marinelly Hernández, presa política y de guerra testimonia y se declara en Ruptura con el Estado colombiano, ante un juez de Quibdó:http://www.traspasalosmuros.net/node/359
[3] La privación de agua por días seguidos es una práctica reiterada en centros como el de Valledupar, al interior del cual las temperaturas rondan los 35- 40 grados; los presos enferman debido al agua infectada, y las infecciones no tratadas por denegación de asistencia médica han producido incluso fallecimientos. En los centros de Bogotá y de lugares más fríos, una de las prácticas lesivas para la salud de los presos es bañarlos con agua helada, y obligarlos a permanecer así desnudos en patios con temperaturas que pueden rondar los 5 grados, como lo denuncian los presos del centro ERON cuyas prácticas son inspiradas del modelo carcelario estadounidense que se impone a Colombia. "Proyectada para albergar cerca de 4000 presos, las instalaciones del ERON- Bogotá no cumplen con las normas mínimas consagradas por los protocolos internacionales para el tratamiento de las personas privadas de la libertad. (...) se nos obliga a hacer nuestras necesidades fisiológicas a la vista pública, violando el derecho a la intimidad; mientras que por patio se dispone de ocho duchas comunales para una población de 220 internos. La luz solar jamás entra al penal y las condiciones de iluminación y aireación son precarias; y no obstante las bajas temperaturas del penal, no se nos ha dotado de cobijas pero tampoco se autoriza su ingreso(...) Para los desplazamientos se nos esposa. Situación que contrasta con la ausencia de cámaras dentro de los pasillos y patios, facilitando la realización de actos ilícitos por parte de las autoridades penitenciarias."Denuncian cárcel de tortura ERON http://www.traspasalosmuros.net/node/448
[4] " Condiciones inhumanas, golpizas y tortura persisten en la prisión de alta seguridad de La Tramacúa, en Colombia, aseguró Alliance for Global Justice. Se priva a los presos de agua y la comida contiene materia fecal o está podrida, según han constatado la Comisión para los Derechos Humanos de Naciones Unidas y distintas ONG, y existen condiciones sanitarias deficientes"
Se agrava situación en La Tramacúa, penal colombiano de alta seguridad
‘La Jornada', 17 de mayo de 2011
http://www.traspasalosmuros.net/node/429
"La Tramacúa": El Abu Ghraib de Colombia". Primera parte en la serie de la represión diseñada por los EEUU en el sistema penitenciario colombiano James Jordan / Viernes 20 de agosto de 2010 http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article4487
Leandro se cansó de comer heces en la cárcel y se suicidó hoy
http://www.soyperiodista.com/noticias/nota-6601-leandro-se-canso-de-comer-heces-la-carcel-y-se-sui
[5] Encuentro nacional e internacional en solidaridad con los 7.500 presos políticos colombianos "Larga Vida a las Mariposas". Declaración final, junio 2011.http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130004&titular=conclusiones-del-encuentro-nacional-por-la-libertad-de-los-prisioneros-pol%EDticos-
[6] Urge asistencia médica para los más de 30 heridos y cese de la violencia policial;Brutal desalojo de protesta pacífica en el penal de Valledupar deja 5 prisioneros en estado crítico http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130317&titular=brutal-desalojo-de-protesta-pac%EDfica-en-el-penal-de-valledupar-deja-5-prisioneros-en-estado-

Capítulos:
1. Introducción a una realidad invisibilizada
2. Vulneración de las libertades solo comparable a una dictadura militar:la sociedad entera es agredida
3. Despojo, empobrecimiento y muerte para beneficio multinacional; la voz disidente es eliminada
4. Montajes judiciales, "testigos" pagados y "pruebas" adulteradas fundamentan secuestro carcelario
5. Tras los "computadores mágicos", los "cibercafés de la selva"
6. Detenciones arbitrarias y montajes judiciales recrudecen en zonas de alto interés económico y contra reivindicaciones fundamentales
7. Persecución política allende las fronteras
8. Aumento vertiginoso de judicializaciones y Hacinamiento carcelario
9. Grave situación de homicidios de presos a manos de las autoridades por tortura y denegación de asistencia médica
10. Conclusion. Saqueo conlleva encarcelamientos; alienación mediática conlleva una ética intoxicada de unilateralidad, cuando el intercambio es camino de paz