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domingo, 18 de septiembre de 2011

La CTA contra el glifosato.


La CTA del Chaco brindó una conferencia de prensa el viernes pasado para informar acerca de la declaración testimonial que prestara Andrés Carrasco -reconocido científico del CONICET que se manifiesta y moviliza en contra de la fumigación con glifosato- en el marco de la investigación judicial por los hechos de violencia ocurridos en la localidad de La Leonesa en agosto de 2010.
En el encuentro con la prensa, que se realizó en la sede del gremio docente provincial, en la ciudad de Resistencia, estuvieron presentes Carrasco; la secretaria general de la CTA Chaco, María de las Mercedes Pared; el secretario general del sindicato docente Daniel Aguirre y numerosos docentes de las localidades de La Leonesa y Las Palmas.
La CTA local había acompañado al investigador del CONICET y jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) a prestar declaración en la fiscalía Nº 4, la mañana del viernes.
Los hechos El 7 de agosto de 2010, invitado por la Unión de Trabajadores de la Educación (UTRE) Carrasco iba a dar una charla informativa en un colegio secundario de la localidad chaqueña de La Leonesa sobre los efectos en la salud y el medioambiente de las fumigaciones aéreas con glifosato. Pero el encuentro se vio suspendido cuando al darse hechos de violencia como amenazas, golpes e intimidaciones lo frustraron, derivando en la investigación judicial para la cual debió comparecer Carrasco el viernes último.
Carrasco -investigador con más de treinta años de trabajo académico- alertó al mundo científico en abril de 2009 al dar a conocer los resultados de su investigación vinculada al efecto letal del glifosato en embriones: “concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”. Su estudio fue el primero que confirmaba el efecto perjudicial de este herbicida.
Declaraciones a los medios En la conferencia de prensa, el pedido de Carrasco fue simple y concreto: “lo que quiero es que se acabe la impunidad en este país”. En tanto que Daniel Aguirre, repitió su pedido de protección del Estado para todos los docentes comprometidos con los intereses populares: “queremos una escuela abierta a los problemas actuales de la comunidad, comprometida con el bien común, solidaria e inclusiva. No podemos darnos el lujo de perseguir, intimidar o agredir a los trabajadores de la educación que ejercen su derecho ciudadano y defienden a la escuela pública que queremos”.
Para finalizar, la secretaria general de la CTA Chaco insistió en la discusión del modelo económico: “debemos realizar los cambios necesarios para no estar sometidos a las multinacionales, comprometiendo nuestro futuro, entregando nuestros recursos naturales, como la tierra o el agua. Y para frenar al capitalismo salvaje que expulsa a los pequeños campesinos de sus tierras y a las comunidades originarias de su cultura y subsistencia, quienes pasan a engrosar la villas del Gran Resistencia”, apuntó la dirigente.
El glifosato es usado en fumigaciones aéreas en nuestro país, tanto en los cultivos transgénicos como convencionales, causando efectos irreversibles en la salud y en el medio ambiente.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los equipos de salud de los pueblos fumigados vienen alertado a las autoridades sanitarias.


PUEBLOS FUMIGADOS
Prohibir fumigaciones aéreas
En el Parlamento Europeo se consigue 

Los equipos de salud de los pueblos fumigados vienen alertado a las autoridades sanitarias sobre cambios en el patrón de enfermedades en las poblaciones a su cargo, ya que ahora son más frecuentes enfermedades oncológicas, trastornos hormonales y reproductivos, y recalcan un notable aumento de abortos espontáneos y nacimiento de niños con malformaciones.

fumigaciones


Por Dr. Medardo Avila Vazquez
(RED UNIVERSITARIA DE AMBIENTE Y SALUD) 


Los médicos vincularon esta situación al mayor número de fumigaciones en los campos que rodean los pueblos rurales. En los últimos 10 años la cantidad de agrotóxicos que consume la Argentina por año aumentó de 30 a 300 millones de litros. En un relevamiento de la UNRC los productores declaran fumigar, entre octubre y marzo, un promedio de 3 veces por mes y el glifosato que empezó a usarse a 3 litros por ha. hoy en muchos lugares se usa a mas de 12 litros por ha.
Año tras año crecen las evidencias científicas del daño a la salud que generan los plaguicidas usados en la producción agraria con este modelo de utilización masiva de agrotóxicos y semillas transgénicas. Lentamente, muy lentamente, se comienza a reconocer que deben imponerse medidas de protección para la población de 12 millones de personas expuestas a fumigaciones sistemáticas en 8 provincias del país. Crece el reclamo para que se imite al Parlamento Europeo, que en el año 2009 prohibió las fumigaciones aéreas en todos su territorio por el efecto perjudicial para la salud y el ambiente; y también para que se alejen las fumigaciones terrestres a mas de 1000 metros del límite urbano.
En diciembre del 2010, la revista científica Medicina de Bs. As., la más prestigiosa revista médica argentina, publicó una investigación del equipo de la Dra. Simoniello*, de la UNL, en que, a través de un estudio epidemiológico molecular y celular, evalúan deterioro genético en trabajadores expuestos a plaguicidas. Usando el ensayo cometa (electroforesis de una sola célula) pudieron valorar el estado de las cadenas de ADN en células sanguíneas de 45 fumigadores, 50 personas expuestas a fumigaciones y 50 personas no expuestas a agrotóxicos en forma directa. Las lesiones del ADN, donde se encuentra codificada la información genética de cada organismo, que se detectaron fueron significativamente mas frecuentes en los expuestos (fumigadores o no) con respecto a los controles: el daño genético fue 90 a 95% mayor que en la población urbana. Esta información, concebida por científicos de nuestras universidades, aporta a comprender cómo las mezclas de plaguicidas generan daños celulares que, si el organismo no puede reparar o neutralizar, podrán desencadenar cáncer o malformaciones en la descendencia, como los que observamos en la práctica clínica.
En la Argentina se impuso una forma de producción agraria donde las grandes extensiones de monocultivos se protegen utilizando fumigaciones sistemáticas con mezclas de plaguicidas. Pero no hay fumigación controlable desde el punto de vista ambiental y sanitario. Solo el 1% de los plaguicidas utilizados llegan a la planta del cultivo, el resto queda en el ambiente, la tierra y el agua. La volatilización del veneno (máxima en fumigación aérea) es llevada por la brisa hacia las zonas pobladas; además, la reversión térmica del atardecer genera que se volatilice nuevamente el veneno, se eleve a menos de 30 metros de altura, se vuelva a desplazar, para volver a caer sobre los pueblos cercanos. Posteriormente estos productos adheridos al polvo se mantendrán alrededor, dentro y sobre las casas vecinas a los cultivos, como el endosulfán y el glifosato que el fiscal Carlos Matheu encontró en el polvo del patio de las casas de Bº. Ituzaingo en la ciudad de Córdoba en el año 2008.
La Justicia Santafesina en San Jorge y la Justicia Cordobesa en Bº Ituzaingo comienzan a reconocer la necesidad de proteger los derechos ambientales de la población, alejando las fumigaciones. Para el 28 de abril la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario convoca al 2º Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados que seguramente reiterara el reclamo de defensa del derecho a la salud de la gente, actualmente subordinado al derecho a la propiedad y al comercio del agronegocio; y acompañando al movimiento de pueblos fumigados instaremos a las autoridades para que cesen las pulverizaciones en forma urgente y prioritaria sobre casas, escuelas y cursos de agua. Salud y Justicia.